sábado, 17 de noviembre de 2012

Carlos Ramon Fernandez “El Cuento”


Inundaba la cocina un olor a pan casero
Tres platos sobre la mesa invitaban a almorzar
Y dos manos laboriosas emblanquecidas de harina
Trajinaban diligentes en el seno del hogar.
Llego el hombre desde el campo, con media jornada a cuestas
Saludo a su compañera en amoroso ademán
Y al buscar la frente hermosa del hijo que tanto amaba
El beso que le ofrecia se le quedo en un afán.
Porque el niño, de diez años, que era un canto de alegria
Como flor de buenas noches con su blanco delantal
Con un velo de tristeza empañando sus pupilas
Torno esquivo la cabeza cuando él lo quiso besar.
Quedo el hombre sorprendido ante el hecho inesperado
Y buscando una respuesta con un gesto paternal
Olvidando su cansancio lo sento sobre su falda
E inquirió dulcemente la causa de su pesar.
Entonces el niño bueno que siempre fue su esperanza
Su desvelo su fatiga y el sol de su despertar
Respondió con voz quebrada casi al borde del sollozo
En la escuela me dijeron que vos no sos mi papa.
Una ronda de silencio giro en torno de la mesa
Un padre busca palabras difíciles de encontrar
Y una madre en la cocina aviva la leña verde
Como culpándolo al humo que la esta haciendo llorar.
Después de un hondo mutismo, frente al niño confungido
Dijo el hombre emocionado pero con firme expresar
Te voy a contar un cuento que nunca conté en tu cuna
Porque este cuento hijo mio es un cuento de verdad.
Hace ya mas de diez años al llegar la primavera
El amor se hizo semilla en el vientre de mama
Que amaba a un muchacho pobre, el mejor de mis amigos
Pero honrado en su pobreza y bueno como el que mas.
Esperando tu llegada hicieron yunta enseguida
Al abrigo de un ranchito como nido de torcaz
Aunque escaseaba el trabajo, a fuerza de changa y besos
Hicieron frente a la vida con la fe del que es capaz.
El tiempo siguió su marcha y fue gastando las lunas
Ya estaba tu sabia nueva de la vida en el umbral
Cuando a la humilde morada que cobijaba tus sueños
La entro a cercar la miseria con su triste realidad.
No tenia tu pobre madre ni un pedazo de pan duro
Que alimente sus pezones cuando quisieras mamar
Un trasto desvencijado te habria de servir de cuna
Y un poncho deshilachado seria tu soñado aguar.
Entonces el mozo bueno como ultima esperanza
Salio a reclamarle al mundo la justicia y la igualdad
Un trabajo que lo honrara como padre y como hombre
Para poder criar al hijo con orgullo y dignidad.
Golpeo aldabas sin respuesta, en las mas ricas estancias
Pidio arreo a los señores que acuñan un dineral
Y a las puerta del gobierno les golpeo el cedro lustroso
Sin hallar quien lo cuarteara en su cansado obregal.
Entonces desesperado, una tarde desgraciada
Al pagador de una estancia que embosco en un fachinal
Le arrebato los salarios y al resistirse el viajero
El facon del importunio lo convirtió en criminal.
Por su acallado delito llego esa noche a la casa
Con las maletas cargadas de ropita sin usar
Y en el hueco de sus manos como un sagrado tesoro
Para el hambre de tu madre la providencia del pan.
Por el hecho la justicia tomo cartas en el caso
Y justo la madrugada que el mundo te vio llegar
Como a un tigre acorralado defendiendo su guarida
Lo mato la policia al no quererse entregar.
Yo lo tuve entre mis brazos casi cuando agonizaba
Y en su ultimo suspiro me pidio en su balbucear
Que para salvar tu honra me casara con tu madre
Y te criara como a un hijo sin decirte la verdad.
Con tu madre desdichada cumplimos el juramento
Y desde entonces este rancho es de los tres el hogar
Donde vas creciendo fuerte al amparo de mis brazos
Y mi nombre y apellido es mi mayor capital.
Alzo el niño la cabeza después de escuchar el cuento
Y abrazándolo con fuerzas que sus diez años le dan
Grito lleno de alegría ya no llores mas mamita
En la escuela no sabían que yo tuve dos papas.
Carlos Loray.