sábado, 17 de noviembre de 2012

“El Trance Fiero” Saúl Huenchul


Yo andaba en un redomón bastante bruto y macaco

cuando lo escuche al “mataco”que toriaba en un zanjón.

Sali medio al galopón pa ver lo que habia encontrao

pero me quedé pasmao cuando distinguí de paso

que era un jabalí machazo y de colmillo cruzao.

Como nunca fui chambón, pa voltiar cualquier padrillo

pensé que sería sencillo partirle en dos el melon

pero me tembló el garrón cuando se me vino airoso

quise pelar el bufoso pero el matungo macaco

se enredó en un alpataco y al suelo fui tembloroso.

En tremenda mezcolansa cuando medio me paraba

vi que el caballo sangraba desde el encuentro a la panza

y al perder las esperanzas de voltiarlo de un balazo

disparé unos cuantos pasos pero al mirarme de a pie

volvió a encararme otra vez como pa hacerme pedazos.

El perro tuito sangrao desde el ocico al cogote

no le aflojaba al grandote y parecia duplicao

y si no he sido achurao por aquel chancho fierazo

fue por el perro amigazo porque cuando se venía

al cruce se le prendia sin miedo a los cormillazos…

Entre tantas reculadas y apurones sin ventaja

me había hecho perder la faja y una alpargata gastada

y fue en una corajiada mezcla de miedo y cosquilla

que al saltar una jarilla alcance a pelar el fierro

y haciéndole honor al perro se lo prendí en las costillas.

Como quien siente el amargo dolor en cuerpo desnudo,

pegó un bufido el cerdudo y se alejó al trote largo,

pero el perro sin embargo lo siguio firme y parejo

y cuando lo hallé allá lejos en una playa estirao

se había muerto desangrao por defenderme el pellejo.

Allí quedó pobrecito entre tomillos y sampa

por serle fiel y sin trampas a quien lo crio de chiquito

en cambio el chancho maldito herido pero se fue

y tristemente pensé que julepe compañero…

donde casi dejo el cuero de puro tonto esa vez.