martes, 20 de noviembre de 2012

Florencio Molina Campos


Nació en la ciudad de Buenos Aires el 21 de agosto de 1891. Eran diez hermanos -tres varones y siete mujeres- y todos tenían como segundo nombre “De los Ángeles”, que era también el nombre de la estancia de la familia de su madre en el Tuyú (General Madariaga, provincia de Buenos Aires). Allí pasaba los veranos y a los 6 años ya mostraba su inclinación por el dibujo.
Terminó de cursar sus estudios en el Colegio del Salvador, de los padres jesuitas y comenzó a trabajar en el correo. También intentó dedicarse a la venta de terrenos y hacienda, pero sus esfuerzos no tuvieron éxito.
A los 28 años se casó con María Hortensia Palacios Avellaneda y a los diez meses nació su única hija, Hortensia María. Después, fue con su hermano Carmelo a trabajar en un obraje en Santiago del Estero, donde pasó años muy duros.
Se separó de su mujer luego de tan s lo 4 años de matrimonio y se empleó como administrativo en la Sociedad Rural Argentina, en Buenos Aires. Sus compañeros de trabajo lo instaron a presentar los dibujos y pinturas que él realizaba y que llamaba, con modestia, caricaturas. Fue así como en agosto de 1926 realizó su primera exposición en la Feria Ganadera de Palermo, integrada por 61 pasteles y acuarelas, que vende completamente gracias al gran espaldarazo que le dio el presidente de la Nací n, el doctor Marcelo Torcuato de Alvear, quien le compró dos obras. A los pocos meses, realizó otra exposición en Mar del Plata, en el local de la galería Witcomb. Allí, conoció a Elvira Ponce Aguirre, una maestra mendocina con quien vivió el resto de sus días.

Las exposiciones continuaron siempre con un gran éxito y la muestra ganadera de Palermo lo tuvo como una de las atracciones principales durante cuatro años. La fábrica Alpargatas le encargó doce pinturas para ilustrar el almanaque de 1931. Las obras -que se vendían en 70 pesos- fueron entonces reconocidas por esta empresa que le pagó 500 pesos por cada una. Desde 1931 hasta 1936 se presentaron los almanaques y volvió a realizarlos entre 1940 y 1945. En estos 12 años, cerca de 18 millones de láminas litográficas con sus obras se distribuyeron por la Argentina y países vecinos, y se convirtió en la primera pinacoteca popular del arte argentino, Los almanaques comenzaron a incluir te os, en los cuales Florencio respetaba la forma en que hablaban sus queridos paisanos. Por ejemplo, decía a su personaje Tileforo Areco- “Cansao de andar vagando y de agregao en una estancia u piolando… Me dentró una comezón por saber como estaría lo que dejé cuasi de creatura”. Sus textos causaron un suceso tal, que también fue contratado para contar las historias en la radio.
Continuamente viajaba por el interior visitando estancias y amigos, pero buscaba afanosamente “su lugar” para instalarse fuera de la ciudad. Y lo encontró en Moreno, a orillas del río Reconquista, Allí, construyó su rancho al cual puso de nombre Los Estribos, en honor a la marca que utilizaba la familia Molina Campos para el ganado, característica en todas las obras de Florencio y que son dos estribos cruzados.
Su obra ya era conocida, gracias a los almanaques, también en los Estados Unidos, donde realizó exposiciones que tuvieron como escenario a diversas librerías, en lugar de galerías de arte. Allí conocí al fundador de la Universidad de Texas, Edward Larocque Tinker, quien adquirí una colección de pinturas para la entidad educativa que atesora 45 de sus mejores obras.
El deseo de Florencio siempre fue llegar a ver a sus personajes animados”. En una oportunidad, Walt Disney viajó a la Argentina, pero Florencio se encontraba en Alemania, en un festival de cine. Meses después, se encontraron en California, donde Florencio comenzó a asesorarlo en una serie de películas que Disney estaba realizando, ambientadas en América del Sur. Esta relación profesional duró poco tiempo, ya que Molina Campos objetó la falta de rigor documental de los dibujos producidos en los Estudios Disney. La relación de amistad perduró durante toda la vida, pero se malogró la idea de recrear sus queridos paisanos junto con Disney. De todos modos, su obra quedó plasmada en Goofy Goes Gaucho y The Flying Gaucho, presentados en la Argentina como El burrito volador. También colaboró en Saludos amigos, una película que narra el viaje de Disney por Sudamérica.
En 1942, se realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno de San Francisco y en otras ciudades de los Estados Unidos.
Entre 1944 y 1958 lo contrató una empresa de Míneápolis para editar su obra en calendarios y fue en esa época cuando Florencio comenzó a pintar al leo. En sus primeras tiempos había realizado acuarelas y pasteles, pero la témpera fue su medio predilecto

También, realizó ilustraciones para libros, como el Fausto, de Estanislao del Campo y La cierra purpúrea, de Enrique Hudson y actuó en el cortometraje Pampa mansa, que fue presentado en el Festival de Berlín donde estuvo presente el pintor.
De regreso al país, hizo una muestra en la galería Argentina, de la que sería su última exposición. Estuvo integrada por 80 obras y de regreso al país, hizo una muestra en la galería Argentina, de la que sería su última exposición. Estuvo integrada por 80 obras y el éxito fue total: se vendieron 70 cuadros. Tras el evento, se internó para hacerse una pequeña operación y el 16 de noviembre de 1959 falleció por una complicación cardíaca.
Un estilo personal. obra de Molina ampos es representativa de nuestro país y de su gente. Gracias a los almanaques de Alpargatas y a las exposiciones que recorrieron todo el país, su obra es ampliamente conocida. Siempre pintó a sus contemporáneos, representó a los paisanos como é1 los veía. Pero nunca utilizó modelos ni preparó la escena de sus cuadros. Pintaba de noche o a última hora de la tarde, sobre un tablero de arquitecto, inventando sus personajes y recreando las imágenes que estaban en sus retinas. Esto resulta sorprendente cuando se observa el detalle preciosista de sus obras. La témpera era la técnica que le resultaba más cómoda. Lo último que acostumbraba a dibujar era la cara de sus personajes. Llegó a dominar el óleo con maestría, pero sólo realizó menos de 200 obras con dicha técnica.

Fuente: http://www.molinacampos.net/