viernes, 16 de noviembre de 2012

“Y Murió allá en la Blanqueada” de Carlos R. Fernandez


Papel y lapi` en la mano el dueño de La Blanqueada
estancia criolla y mentada alla en el norte pampeano
estan rodeao los paisanos del escritorio a la par
es el dia de arreglar y al mediar de la mañana
al sonar de la campana llego la orden de cobrar.
Paso Segundo Torrilla q esta en el puesto La Loma
y como es hombre que doma cobro el mes y la tropilla
despues paso Juan Mansilla un mensual acreditao
y el hijo de Justo Aldao salio al tranco resongando
pa`sus adentros pensando que este mes no le ha alcanzao.
Uno a uno la peonada iba cobrando tranquilo
pero el hijo de Juan Sirilo claro a lo ultimo quedaba
primera vez que cobraba en toavia es muy pichon
entro con educacion hablo con gran sencillez
antes que me pague el mes quiero que escuche patron.
Quiero comprarle el overo que domo Fermin Videla
es que me llevo a la escuela casi seis años enteros
su capataz Juan Cisneros hombre campero y derecho
al verlo viejo y maltrecho me habrio grande la tranquera
y lo largo campo afuera pa`l lote de los desechos.
Le pedi una explicacion, quiza cosa de muchacho
me dijo lo mando al tacho porque esta viejo y panzon
quiza el tenga razon, es conocedor campero
pero yo quiero al overo porque me marco un camino
no es justo que a ese argentino se lo coma el extrangero.
Yo lo mire entristecido salio despacio tranqueando
y alli me quede pensando lo noble que el habia sido
las legüas que ha recorrido sin mesquinar las distancia
mostro fuerzas, mostro ansias es por eso patron quiero
que me venda el overo para que muera en la estancia.
Cobre el mes vaya tranquilo ya me ha hecho temblar la pera
no piensa de otra manera un hijo de Juan Sirilo
y aunque mi vida en un hilo quiza este sujetada
doy mi palabra empeñada ya que he nacido campero
que de viejo el pingo overo se morira en La Blanqueada.